Complacencias

5 comentaron que...


Ahis'ta la foto de T.A.T.U. que solicitó el Missing a falta de un post actualizado... Luego andan con que no son tortillas, así, ni quien se las crea, nomás les falta meter mano.
Lárgome.

No encontré título, usté lea si quiere.

7 comentaron que...

El sábado me fui a nadar con un amigo a la alberca (neta?) de la casa del amigo de un amigo de su amigo, entre plática y plática me comentó que a sus 27 es el más joven de su grupo de amistades y a pesar de lo cual, mucha gente afirma que su madurez es como la de sus amigos de treinta y tantos.

Recordé mi primer trabajo de oficina. Entré a los 16 años a una empresa donde el que no corría por exceso de trabajo se volvía loco, supongo que los dos años que duré trabajando ahí fueron porque entré curtida, o sea, ya estaba loca desde antes. La mayoría de mis ex compañeros fueron mis grandes y casi únicos amigos que tuve en ese lapso, y claro, todos mayores de 30. Aprendí chorromil cosas en cuanto al aspecto laboral, y muchas más en el aspecto personal, social y sentimental. Considero que crecí mucho. Trabajaba como negra con todo el gusto que yo podía tener, me dieron la confianza y yo andaba de metiche en todo y me sentía como pavo real al saber que era la mano derecha del jefe de jefes a mis escasos 17 añitos (recuerdo que algún día en broma me llamaron “la gerenta” y así se me quedó por los siglos de los siglos, amén) cosa que ni algunos de sus hermanos gozaban. Los viernes por la noche eran sociales, a huevo, a escuchar música, cenar, fumar y beber, y los sábados, al rancho de los jefes a la carne azada tan rica que saben hacer los regios y por supuesto a conbeber, jo, y como diría mi hermana, me divertía como gente grande, me sentía como gente grande.

Pero llegó mi tope, caí en la cuenta que si bien ya no era una niña, al menos sí era una chica a la cual le hacía falta discutir y divertirse con gente de mi misma edad, de aprender por mí y no por los demás. Me cansé de ser por muchos años siempre la niña madura y centrada, de tener siempre la razón. Me llegó la hueva y el stress. Me di cuenta cuando comencé a convivir más con los amigos de mi edad y al verlos o escucharlos se me hacían unos completos estúpidos e inmaduros, se me hacía ilógico que no pensaran las cosas, incluso llegué a botar a chicos que querían ser mis novios solo porque según yo, no sabían lo que querían. Pero la bruta era yo. Me di cuenta que necesitaba contar mi vida paso por paso del 1, 2, 3, 4 y no del 1 al 3.

Aunque algo, algo me falta, talvez rebeldía (Y soy rebelde! Cuando no sigo a los demás, si soy rebelde!!) mmm… perdón, volviendo al tema, creo que le falta ajonjolí a mi vida, hacer lo que me venga en gana y que me baste saber que YO quiero hacer eso porque lo quiero vivir y no porque alguien no me lo permita, extraño a mis amigas de la prepa con las que hacíamos el reverendo desmadre de la escuela y aún así, ¡Oh chingonas! éramos las que teníamos mejores calificaciones con el simple hecho de leer un rato antes de los exámenes, chale, extraño la escuelita.

¿Le importa a alguien más que a mí? Nel. ¿Todo esto a qué va? Esto va a que mucha gente me ha dado a entender que soy, no inmadura, pero sí como una niñota que nunca crece, pero realmente no me importa, porque yo decidí ser así y así soy rete feliz, porque estoy consciente de lo que hago y no hago, porque como justo ayer me lo dijo textualmente alguien a quien quiero un chingo “le metes drama a la vida para buscar la comedia”, o en pocas palabras, siempre saco alguna pendejada, y me agrada, claro que se cuándo no hacerlo, pero definitivamente, así estoy a gusto y veo muy difícil que quiera cambiar para medio agradarle a alguien, no tendría chiste si ya no me agrado a mí misma. Es mas, yo quiero un novio así ¿Alguien se apunta? ¿No? cáiganle pues, tampoco me importa porque soy lesbiana, juar juar.

También va para aquellos chamacos que se están leyendo esto y que últimamente se han agarrado en dilema existencial por situaciones un tanto similares, ya cada cual tiene mis respectivos comentarios, pero no se claven en eso, simple y sencillamente estén a gusto con ustedes mismos pero ojo, sin pisotear a los demás. Tómelo quien guste, inclúyome, porque he dejado de hacer cosas que añoraba.


Pero ya fue mucho rollo mareador. Cáigole yo.


PD. Eso de lesbiana es bromita, en realidad soy bisexual =P

¿Mucha hambre, y poco dinero?

15 comentaron que...


¿A qué sabrá la cola de gato?... supongo que con hambre todo sabe delicioso, como los pollos cuando tragan piedras, el hambre es ca-bro-na.

Again...

7 comentaron que...

Es chido saber que uno tiene amigos con los que realmente cuenta, gente importante en tu vida con la que sabes que puedes recurrir en cualquier, cualquier momento.
Estoy pasando por algo mmm ¿raro? en mi vida, no estoy mal, es sólo que es una etapa de destanteo, por una parte me faltan cosas pero están naciendo otras, y como siempre, para no aburrirme, cosas buenas y cosas no tan buenas. Tampoco puedo decir que estoy deprimida, no, definitivamente no, ya pasé y superé eso hace un buen rato y me doy cuenta que uno puede soportar muchisimo más de lo imaginado, pero cuando lo ánimos bajan, recurro a cada uno de esos recuerdos que me hacen sacar una sonrisa, no sé si sea malo vivir del pasado como alguien ya me lo ha dicho, pero supongo que viajando a él encuentro lo que me hace respirar, por lo que estoy aquí plantanda... este dibujito es uno de esos pequeños detalles que me hacen recordar que no estoy sola y que siempre llega alguien cuando más se necesita, gracias Ray, ya fue hace más de un año que lo hiciste, pero ves, aún lo conservo.
Sin menciones, doy gracias a quienes hoy por hoy siguen conmigo, y a los no menos especiales que han llegado a mi vida, cada uno de ustedes sabe quienes son.
Ingnoro si esta entrada tiene algún objetivo en especial, en realidad no, sólo creí que era bueno sacar un poco de lo que estoy sintiendo en mi barriga y en mi corazón.

Nada por aquí, nada por allá

20 comentaron que...


Pos así como postear sobre mis súper-requeterecontrapipirisnáis vacaciones la neta no me dan ganas, porque de por sí no tomé suficicentes fotos como pa presumirles -resultado de no visitar mucho-.

Lárgome yo unos días a la limpia ciudad de Querétaro (¿?), y pos está bonita, nomás que no ví bellos ejemplares (entiéndase: chamacos guapos, papasitos, galanes, apachurros, etc.), el centro histórico está bastante bonito, pero de el resto de la ciudad en sí es muy similar a mi rancho, nomás que con otros nombres, por ejemplo, lo que aquí conosco como "rusas" para ellos son "cantaritos", allá los "mantecados" (nieve de limón con coca-cola), aquí son... pos nieve de limón con coca-cola, ja; eso sí noté que en Qro. los días santos siguen vendiendo carne, herejes, jajaja! nah, está bien.

Nomás podría contarles que las últimas vacaciones de semana Santa, han sido buenas pero no ha faltado el negrito en el arróz:
La última vez que me fui a Vallarta, justo pasando la primer caseta de Guadalajara camino a Vallartita, se descompuso el mugroso coche (y eso que era casi "nuevo") y para no hacerla larga, desde las 7 a.m. que salimos a carretera, pudimos llegar a nuestro destino paradisiaco hasta casi 12 horas después, en un viaje tan martirizante que ya hasta me punzaban las piernas y me derretía a causa de la deshidratación. Eso sí, me quedé dormidita como bebé en la playa (no vuelvo, por Dios que no vuelvo) y terminé tostada como cojteñita.

El año pasado, nos fuimos a Melaque a disfrutar de la playita, peeeeero, antes de emprender el viajesito, me comí unos hochos (hot dogs) y en cuanto me los terminé me comenzó a gorgorear la barriga. Nadie me dejaba entrar a su baño, como si les fuera a robar sus jabones Lirio, y así me tube que aguantar hasta la caseta de quién-sabe-qué-lugar para no explotar. Quesque me dió el mal del viajero, ¡la manga qué! a eso aquí y en China se le llama chorrillo, sí, así nomás. Por supuesto, la estancia allá y el regreso ya fueron más memorables.

Y este año, ay pues... pues... pues áy nomás. Fuímonos a Tequisquiapan un día de esos y de regreso, ¡adivinen! otra vez que se descompone la nave, buu, lo bueno que alguien pasó por nosotros, pero los mocos negros de tierra causados por quedarnos en plena carretera Qro-Tequis, no me los pude quitar en un buen rato.

Lo más mejor, menos pior, fue que me compré un par de libros en una pequeña plazuela de antigüedades de Querétaro, "La Odisea" de Homero (¿Simpson?) y "Tragedias" de Esquilo, toda una ganga, que curiosamente, cuando venía en el bus leyendo La Odisea, me encontré como separador un boletito de camión, de los urbanos, al parecer del D.F. pero viejísimo (sí que vendían antigüedades), tan sólo el costo del ticket era de 30c, ja, ahora ni a los del Insen les cobran tan poquito. Y como dice Yzak, los libros viejos huelen bien rico, me cae, ay nomás de 1921 (el ticket, quién sabe de cuándo).

Ay ta el boletito:

Bueno, para hacer más armoniosa la cosa, los invito a que ustedes me presuman sus vacaciones, mugrosos.

Adieu.

Los años Maravillosos

22 comentaron que...


Hoy platicando con Yzak, me di cuenta de que no recuerdo mucho de mi infancia, y no es porque ésta haya sido triste, al contrario, supongo que fué parte de lo mejor de mi vida.

Me di cuenta que pienso poco en ello y que, a no ser por un gran esfuerzo, no recordaría los detalles acerca de esta; recuerdo a los pocos amigos que tenía, las escuelas donde estudié, cosas que aprendí, entre muchas otras... de las que casi no pude acordarme, sólo poco, fué de mis gustos como niña. No recuerdo las caricaturas que veía, ni mis juguetes o fiestas infantiles. Supongo que no tenía, ja.

Pero... según sigo escribiendo, se me vienen a la mente muchas de esas cosas. Creo que en algún momento de mi vida olvidé recordar las cosas lindas y opté por enfocarme a las duras, a las tristes, a las que han ido poco a poco forjando mi carácter. Pero no me voy a desviar del tema.

A lo que voy, es que de entre los pocos recuerdos que tengo, hay algunos que desearía sí haberlos olvidado. Yo era una niña de lo más introvertida que habría en ese entonces y leve enferma de mamitis, por lo tanto, daba más lata en las madrugadas cuando le pedía a mi mamá que me llevara al baño, que por desmadroza (a lo que ahora llaman niño índigo, ¡la maaanga que!). Supongo que esto se debió a la carente vida social en cuanto a gente que no fuera de la familia se refiere, que yo tenía.


En el kinder nunca tuve amigos, sólo recuerdo poco a un niño con el que a veces intercambiaba palabras. Creo que se la sentía conmigo.
Pero un extraño día en que no-sé-por-qué me juntaron a jugar unas niñas, me picó una hormiga de esas grandes y rojas, sentía un ardor gachísimo en mi mano y "mis amigas" corrieron a decirle a la conserje que me curara el piquete e inmediatamente me llevaron con ella. Recuerdo que me tomó de la mano y me dijo con cara de preocupación "Espérame tantito, déjame voy por un cerillo para curarte" y como es usual, los changuitos que tengo en la materia gris reaccionaron de la forma equivocada: ¿Queee?!! un cerillo??... Corre Alma, corre, te van a prender un cerillo en la mano!!... y ni tarda ni perezosa me eché a correr de lugar como mensa. Por supuesto después me enteré que usaban el fósforo para el piquete y no le prendían fuego, ja.

En otra ocasión, yo estaba en el patio jugando en esas llantas de colores que por lo regular hay en los kinders, para no ensuciarnos, todas las niñas nos quitábamos las batitas y las dejábamos amontonadas sobre las llantas. Como yo estaba aburrida de estar pajareando sola porque no me pelaban (qué raro) tomé mi batita y me largué a otro lado, pero cuál fué mi sorpresa que cuando metí la mano a la bolsa milagrosamente había aparecido un Chiquitín (como el Danonino), ja, pobre ilusa, obviamente me había confundido de bata, pero según yo no habría tanta bronca ¿Quién entre tanto escuincle iba a saber que yo tenía esa bata, siendo todas iguales? Sin pensarlo dos veces me lo comí de tal manera tan alegre como cuando te hacen tu platillo favorito, pero el gusto me duró poco. Para colmo de mis males, la verdadera dueña era de mi mismo salón y quien sabe cómo supo que yo me había llevado su cochino uniforme, y claro, me acusó con la maestra Ángeles. Mi maestra querida (¿porqué todos los chamacos aman a sus maestras de kinder?) me puso tal arrastrada al estarme cuestionando duramente ¿porqué había tomado la batita?, ¿porqué no la regresé al ver que no era mía? ¿PORQUÉ ME COMÍ SU CHIQUITÍN? yo me limité a llorar y moquear mirando al suelo mientras ella me decía "ya es hora de irnos, pero mañana me vas a responder", y ese mismo día, fué mi primer chantaje escolar "Mamá, me duele la panza, mañana no quiero ir a la escuela", chale, qué mala.

Por Dios, y así de solapa y traumada seguí el kinder y parte del primer año de primaria, pero esa, como dice la nana Goya, es otra historia.