
Ahis'ta la foto de T.A.T.U. que solicitó el Missing a falta de un post actualizado... Luego andan con que no son tortillas, así, ni quien se las crea, nomás les falta meter mano.

Escrito por Romina Power a las 8:12 p.m.
Escrito por Romina Power a las 3:15 p.m.

Escrito por Romina Power a las 2:23 p.m.

Bueno, para hacer más armoniosa la cosa, los invito a que ustedes me presuman sus vacaciones, mugrosos.
Adieu.
Escrito por Romina Power a las 7:20 p.m.
En el kinder nunca tuve amigos, sólo recuerdo poco a un niño con el que a veces intercambiaba palabras. Creo que se la sentía conmigo.
Pero un extraño día en que no-sé-por-qué me juntaron a jugar unas niñas, me picó una hormiga de esas grandes y rojas, sentía un ardor gachísimo en mi mano y "mis amigas" corrieron a decirle a la conserje que me curara el piquete e inmediatamente me llevaron con ella. Recuerdo que me tomó de la mano y me dijo con cara de preocupación "Espérame tantito, déjame voy por un cerillo para curarte" y como es usual, los changuitos que tengo en la materia gris reaccionaron de la forma equivocada: ¿Queee?!! un cerillo??... Corre Alma, corre, te van a prender un cerillo en la mano!!... y ni tarda ni perezosa me eché a correr de lugar como mensa. Por supuesto después me enteré que usaban el fósforo para el piquete y no le prendían fuego, ja.
En otra ocasión, yo estaba en el patio jugando en esas llantas de colores que por lo regular hay en los kinders, para no ensuciarnos, todas las niñas nos quitábamos las batitas y las dejábamos amontonadas sobre las llantas. Como yo estaba aburrida de estar pajareando sola porque no me pelaban (qué raro) tomé mi batita y me largué a otro lado, pero cuál fué mi sorpresa que cuando metí la mano a la bolsa milagrosamente había aparecido un Chiquitín (como el Danonino), ja, pobre ilusa, obviamente me había confundido de bata, pero según yo no habría tanta bronca ¿Quién entre tanto escuincle iba a saber que yo tenía esa bata, siendo todas iguales? Sin pensarlo dos veces me lo comí de tal manera tan alegre como cuando te hacen tu platillo favorito, pero el gusto me duró poco. Para colmo de mis males, la verdadera dueña era de mi mismo salón y quien sabe cómo supo que yo me había llevado su cochino uniforme, y claro, me acusó con la maestra Ángeles. Mi maestra querida (¿porqué todos los chamacos aman a sus maestras de kinder?) me puso tal arrastrada al estarme cuestionando duramente ¿porqué había tomado la batita?, ¿porqué no la regresé al ver que no era mía? ¿PORQUÉ ME COMÍ SU CHIQUITÍN? yo me limité a llorar y moquear mirando al suelo mientras ella me decía "ya es hora de irnos, pero mañana me vas a responder", y ese mismo día, fué mi primer chantaje escolar "Mamá, me duele la panza, mañana no quiero ir a la escuela", chale, qué mala.
Por Dios, y así de solapa y traumada seguí el kinder y parte del primer año de primaria, pero esa, como dice la nana Goya, es otra historia.
Escrito por Romina Power a las 5:45 p.m.
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