Mostrando las entradas con la etiqueta Viajezotes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Viajezotes. Mostrar todas las entradas

De viaje

18 comentaron que...

Cuando estoy viendo una película o la televisión con mi alguien, y vemos paisajes de lugares paradisíacos, ciudades coloniales, montañas envueltas de nieve, o simplemente un destino extraño pero interesante, le ando jode y jode a mi galán “Amor, ¿nos vamos ahí de luna de miel?” ó, “Vámonos a vivir ahí ¿ándale, si, ándale si?”… obviamente me manda a volar o me da un avionazo “claro mi amor, ¿ahorita?”. Chale.

Pero sí hay algo muy definitivo, a este lugar nunca iré (su publicidad como que no me convence):



A Denali Park


La montaña más alta de Norteamérica le presta su nombre al parque nacional más famoso de Alaska. En verano, el Denali National Park and
Preserve muestra su cara amable.


Además de glaciares en esta temporada los animales están más visibles y activos que en ningún otro momento del año: osos, lobos y alces.


Es posible acampar, pero cuidado, hay osos grizzly por todo el parque. Cuando se levantan en dos patas puede ser que estén curioseando o tratando de descubrir lo que tienen enfrente. Lo mejor es retroceder sin movimientos bruscos. Si ataca es recomendable arrojarles la mochila para que se entretengan mientras se busca ayuda o protección. Si no hay escape, lo mejor es hacerse el muerto.


Para recordar toda la vida



Y vaya que sería para recordar toda la vida. Sin comentarios.

La nota (para los incrédulos) aquí.
Adiosito.

Oh... Paul

10 comentaron que...

Ese día era de noche y estaba resbaloso el piso por la lluvia que había caído hacía rato, pero de alguna forma eso, la gente corriendo y las luces reflejadas en el piso mojado me hacían ver el D.F. más "bonito", pero no me concentré tanto en ese paisaje porque estaba buscando desesperadamente un taxi -que para tiempos de lluvia es más difícil encontrarte uno vacío- para llegar temprano a donde iba a dar su concierto, no me podía permitir el no verlo por tardarme en llegar, además. quién sabe cuándo volvería, o mejor dicho, quién sabe si volvería a dar un concierto al menos en México.

Después de rato por fin llegué y vi reluciente mi asiento en primera fila, el único que desde lejos se veía vacío porque nadie me quiso acompañar y aunque me diera miedo estar allá sola no me iba a perder verlo.

No sé si tardó horas o minutos en salir al escenario, todo me pareció tan rápido y la espera bien valía la pena... De pronto se apagan las luces en todo el lugar y sólo se encienden unas cuantas luces blancas y azules en el escenario... del fondo sale una sombra caminando hacia el frente del escenario, sosteniendo su guitarra del lado "chueco" y el mudo de gente comienza a gritar de alegría, yo simplemente abro un poco la boca como niña asombrada, mis ojos se iluminan y en lugar de gritar lo contemplo, lo contemplo como algo que sabes que quizá no volverás a ver y quieres disfrutar cada instante... una enorme luz lo ilumina por completo y ante mis ojos estaba quien todos gritaban desde hacía mucho rato ¡¡Paul!! ¡¡Paul!!

Y McCartney comienza a cantar, no estoy maravillada, estoy... estoy... ¡¡estoy extasiada!! He ido a pocos conciertos pero sin duda este es y será el mejor al que haya podido ir en mi vida, lo escuchaba cantar, lo veía alzar las manos y no me daba cuenta si me maravillaba por escucharlo cantar y escucharme cantar con él (y con miles de personas más) al unísono, o si me maravillaba por el simple hecho de estar en ese momento frente -y abajito- de él.

Cuando terminó el concierto, todavía él no bajaba del escenario cuando me apresuré a ir hacia donde me imaginaba que estaba su camerino, mi pase me permitió pasar sin tanto problema y cuando se terminó de secar el sudor de la cara con una toalla fui directo a él y lo saludé, le di la mano y con mi escueto inglés le dije que lo admiraba y que había sido un concierto maravilloso, pensé que sería lo único que le podría decir antes de que me sacaran por que había más gente con ese "pase mágico" pero para mi sorpresa se detuvo el tiempo y me hizo señas para que me sentara en una silla que estaba junto a la de él, estaba tan cerca de Paul que me pude dar cuenta de lo viejo y acabado que está, pero esa cercanía a la vez me hizo admirarlo más y ver el hombre (humano) que es y eso me maravillaba más, porque el talento ahora no era de un dios sino de un tipo común y corriente que junto con otros tres simios había cambiado por completo la historia de la música... él me comenzó a decir no-sé-qué-chingados porque a pesar de su acento inglés, de todo lo que me decía no le comprendía más que la mitad, medio me entendía y medio le entendía y a pesar de eso puedo decir que esos minutos hicimos migas... ok, ok, no hicimos migas pero creo que mi poco conocimiento de inglés para decirle que es el rey del mundo evitó que él una vez más quisiera huir de alguien que le dijera que es el rey del mundo y se despidiera diciendo "gracias, te lo debo a ti", o quizá sólo me dejó platicar un poco de más rato con él porque yo era la más chica en el lugar y eso le llamó la atención, no era la señora sesentona ni el señor cuarentón que estaban afuera esperando.

Me dijo algo sobre las mujeres de México, algo sobre la música y algo sobre su vida, son vagos recuerdos que lo poco que entendí no lo recuerdo tanto... de pronto como gesto fraternal me abraza de lago y me da un beso en la frente, me sentí la mocosa más afortunada del mundo y más afortunada aún cuando de pronto me da un "besito" en la boca, como esos que le dan los papás a sus hijos (nunca he sabido por qué lo hacen, pero bueno)... yo me quedé callada y no supe qué decir, ¿era normal y sin malas intenciones o nunca había dejado de ser así con sus admiradoras aún cuando ya no tenía veintitantos sino chorrotantos?

Momentos después me firmó una tarjeta que decía con letras grandotas "love, Paul".

No quería que ese momento terminara pero debí pensar que mejor no me pudo haber ido y eso era mucho más que suficiente. Nos despedimos con un abrazo muy fuerte, supongo que no era nada especial -al menos para él- porque seguramente siempre y a lo largo de muchos años siempre hacía eso, pero para mí fue la octava maravilla.

Salí y aún estaba el suelo mojado, si había vuelto a llover durante el concierto ni si quiera me había dado cuenta, pero afortunadamente el panorama exterior seguía siendo mágico, todavía podía respirar ese momento en el aire.

Y una vez más, desperté.

Casi me come el león-hombre-lobo

5 comentaron que...

Dicen que cuando cenas como marrano tienes pesadillas, y anoche no cené porque… este… bueno, me puse a hacer otras cosas más interesantes pero que no les interesan, así que yo, cene, no cene, cene mucho o poco, casi siempre tengo sueños bien pachecos.

Y hoy soñé bien loco… de nuevo.

Hace varios meses (este es un preámbulo que sí fue real) mi novio me invitó a chilangolandia a una reunión con sus ex compañeros de la prepa, donde conocí a muchos amigos suyos, unos feos, otros guapos, otras guapas y otras que fueron sus admiradoras o admiradas de la prepa, dos de las cuales me presentó, una me hizo cara fea y se la hizo de pedo que “porqué chingados se le ocurrió llevarme” –sorry manita-, y la otra, bueno la otra más bien fue con quien me dio corajito porque a mi galán se le notaba la enorme alegría que le dio volverla a ver después de muchos años de no verla ya que la susodicha vive en los yunáites, y pues me dieron celitos, nomás poquitos.

Bueno, ahora el sueño de anoche… resulta que soñé con esa reunión, pero no fue en el lugar súper nice donde fue realmente, en mi sueño fue en un lugar arenoso, un lugar con mucha mucha tierra y muchos árboles, en el cerro pues, y de pronto, la mona que durante la prepa estuvo enamorada de mi galán, toma la palabra al micrófono y le dice lo mucho que lo amó (jojo) y que nunca le perdonaría que no la hubiera pelado, pero como mi novio fue su súper amigo la fue a consolar, a mi me dio muchísimo coraje y que me voy huyendo rabiosa. En el camino de mi huída me encontré con unos cuates míos que eran bien deportistas y que venían regresando de echar porras en las Olimpiadas, con sus pants blancos y pulcros y con banderitas de quién sabe dónde, y pues decidí seguir mi camino con ellos.

El día estaba cayendo y estaba claroscuro el camino, de pronto, a la orilla del camino por donde íbamos y detrás de los árboles nos dimos cuenta ¡de que había un león enorme siguiéndonos!, pero en lugar de gritar “¡ahí viene un león!”, gritábamos “¡ahí viene un hombre lobo!”, juas.

Corríamos al primer lugar que vimos y de pronto el cerro se transformó en un pueblecito y nos metíamos en una casita para ocultarnos del “león-hombre-lobo” que nos perseguía, pero para nuestra sorpresa dentro de la casa había una leona, que esa sí era leona no mujer loba, y alguien de pronto sacaba una pistola de quién sabe dónde y le disparaba a la leona y la pobre que se muere… fiu. Y estábamos bien asustados, como nunca en nuestras vidas, tan asustada que ni siquiera me acordaba del coraje que hice con lo de mi novio, y luego de repente, la puerta de la casa donde estábamos escondidos comenzó a ser azotada por lo que pensamos era el león-hombre-lobo y le volvieron a disparar ¡y dieron justo al blanco! pero cuando nos asomamos por un hoyito de la puerta nos dimos cuenta, ¡oh Dios! de que no era la bestia infernal mutante sino un pobre niño… ¡perros desgraciados le dimos a un niño!, lo chistoso del asunto, es que el niño no era niño humano, sino era más bien esta cosa que no se cómo se llama, pero que la vi en canal 5 el sábado pasado en Star Wars y que parecían hijos de Chewbacca.

Todos nos sentíamos cucarachas por haber tirado a esa… a esa cosita, cuando de pronto que se nos avienta ahora sí el león-hombre-lobo, y veíamos cómo iba tirando poco a poco los cristales de la puerta donde estábamos y en algún momento del sueño veía como en close up su hocico y sus colmillos sobre mi cara.

Y afortunadamente no me comió o mordió o convirtió en leona-mujer-loba porque en eso sonó el despertador.

Y tampoco sentí miedito cuando me desperté, soy bien macha.

¿Qué tal con mis sueños eh? Ahorro en mota para tener viajezotes.

Au revoir.

Otro viaje astral

16 comentaron que...

Hoy por la mañana escuché a mi compañera de atrás contarle a otras compañeras, que soñó que estaba soñando… bueno, al menos así se que hay alguien más cerca de mí que también se avienta sus viajezotes mientras duerme.

Ayer (o anteayer, sepa la bola), soñé que llegaba a la casa de mi súper amiga Paulina Rubio –claro, era sueño- pero antes de eso un wey me había mojado cuando pasaba en su coche, así que como Paulina y yo íbamos a salir a pasear, pues que me dice “te presto algo de mi ropa, ve y toma lo que quieras”… la méndiga tenía un guardarropa más grande que mi casa enterita pero tenía un reverendo desmadre, y entre todo el garrerío estaba intentando buscar un pants verde que yo, según mi sueño, alguna vez le había visto en una revista y me gustaba muchísimo… habrase visto, buscando un chingado pants cuando seguramente tenía más ropa súper chida.

Entonces, encontraba el pants ese, verde limón, estilo setentero, con una raya ancha color blanco a los costados y dentro de esa misma franja, otra más delgada color naranja… pero roto. Cuando ella me alcanzó para ver qué estaba escogiendo de ropa y vio que era un cochino y ordinario pantalón deportivo, me dijo “¡no mames! O sea, ¿cómo te vas a poner eso? tú debes de usar algo mucho mejor, ven, te voy a prestar una de mis faldas”… si, de esas chiquifalditas que suele usar.

Cuando por fin me cambié, me puse un trajecito blanco de microfalda con un saquito igual blanco todo mono, y cuando por fin nos dispusimos a emprender huída de su casa para ir a fresear, me doy cuenta que yo tenía mis piernas todas peludotas ¡¡horroooorrr!! Y le decía a la Paulina “no, no manches, me tengo que poner un pantalón, ve esto, me veo horrible” y ella toda alivianada “claro que no, una amiga mía no debe vestir así, además no te van a criticar si te ven con pelos, vas conmigo” (egocéntrica la niñita) “déjate la falda que de aquí nos vamos a las depilaciones”.

Y ya, pues que nos vamos en su Mercedes Benz blanco (no sé si lo tenga) a un centro comercial todo mamilondo estilo Miami de compras, llegó y se estacionó toda chueca sintiéndose la dueña del mismo y llegamos a “Depilaciones Juanita”, casualmente, ese lugar sí existe por acá en mi rancho y al igual que en el sueño, también es para hombres y mujeres, pero en el sueño parecía más un spa que otra cosa. Yo claro llegué tapándome lo más posible las piernas (imposible pero al menos lo intentaba), y las mujeres que estaban en el lugar hacían como que no me veían pero en sus ojos se reflejaba el pecado de la tijera mental y la Paulina saludando a medio mundo toda diva ella, pero hasta eso, dentro de su mamilonés era buena cuatacha.

Me desperté porque sonó mi celular, y en verdad que todavía sentía penita, como de esos sueños donde estás en un lugar lleno de gente y tú estás desnuda y no hay para dónde correr, qué feo deveritas, qué feo.


Cáigole.