
Ha de hacer mucho calor ahí.
Por otro lado, está el Limbo, que si lo buscan en el tumbaburros, lo encontrarán primeramente como “borde” (puede ser el borde de una presa, el borde de una falda, o el borde de la muerte, muajaja), pero, como no estamos hablando de prendas ni de otras cosas, hablaremos (bueno, nomás yo) del limbo ese donde dicen que van las almas de los niños que no fueron bautizados.
“¿Dónde estará el limbo?” también nos preguntábamos mis hermanos y yo.
Unos dicen que es una parte del paraíso, en un lugar apartadito donde no está feo pero tampoco pueden llegar al Edén.
Otros dicen que está en algún lugar del infierno. Por ejemplo, los separos de la la Policía, donde si llegas porque te encontraron fajando con tu novia te dejan en una celda aparte de donde están todos los más lacras, en lo que pagan tu fianza o cumples unas horitas de hambre y pestilencia en lo que sales. Ahí te quedas hasta que las oraciones de los aún vivos te ayudan a salir (en el limbo, en la cárcel las oraciones no sirven) pero, en el peor de los casos está la opinión que asegura que del limbo nunca se sale, que las almas tienen la esperanza de salir un día pero ¡tomen changos su babana! no salen.
Incluso, hace muchos años escuché decir a un señor, que el limbo o purgatorio no son más que la tumba donde te entierran, que ese es tu castigo por ser un ingrato pérfido… pobrecito de Don Joaquín Pardavé.
Pero así como pasaba con la del Chapulín Colorado, no contábamos tampoco con la astucia de la Iglesia Católica Apostólica Romana (nomás les falta el S.A. de C.V.) quien apenas hace poco declaró que tras exhaustivas investigaciones (ajá) hicieron el magnífico descubrimiento de que el Limbo no existe. Ay ay.
Mi hermana y yo ya sabíamos eso, desde hace mucho que buscábamos líneas aéreas que fueran al Limbo y como absolutamente ninguna tenía ese destino, ni siquiera el autobús guajolotero de la Flecha Amarilla, resumimos que no existía el Limbo… y nos nos llevamos los créditos, mocos.
Pero, ultimadasmadresmente, ¿quién puede asegurar algo que a ciencia cierta no está comprobado? Pero esto no es algo nuevo, como siempre, queda a criterio, o mejor dicho, no a criterio, sino a fe de cada quien.
Yo creo que algún día, por la vida o por quien sea, vamos a recibir nuestras cachetadas guajoloteras por tanto puerquerío que estamos haciendo, pero soy una soñadora optimista que también piensa que después de eso vamos a reencarnar en un espacio alterno donde tengamos como vecino/a a nuestra media naranja o a nuestra mascota que tanto quisimos, ah huevo… bueno, todos menos Hitler, ni Bush ni el Peje.
¿Ustedes comitas y admiradores, creen que haya algo más allá de nuestra muerte y de nuestros impúdicos actos, o que sólo somos materia que no se crea ni se destruye sólo se transforma (pero sin eso que llamamos alma pues), como los Danups?
Oyes Romina ¿y para qué nos dices algo que ya sabemos?... Pues nomás, pa que me preguntaran.
Notas quesque curiosas: Mientras escribía esta cosa, se formó en el cielo un león y una víbora, luego, una paloma estaba azotando contra la ventana junto a mi escritorio y después, se formó de nuevo en el cielo, un avión… ¿o era un pájaro?... no, creo que era mi imaginación.
Cáigale, digo, cáigole.


