¿Quién dijo que una ciudad no puede tener un bonito atardecer?Además, qué contrastes de luz y de tonalidades... ¿o de sombras?


Por lo regular los ocasos, las puestas de sol, los atardeceres, o como quiera que se les llame, se les asocia con esplendorosos campos abiertos, mares, desiertos... pero creo que más bien se debe a que en el ajetreo y estrés de las ciudades, por pequeñas o grandes que éstas sean, nos olvidamos de apreciar lo que nos hace respirar, se nos olvida voltear hacia arriba en esas ricas mañanas o al término de nuestra chamba, y para ser honesta (y presumida) León, donde vivo, tiene unas puestas de sol espectaculares, aquí ya está más oscuro que claro, jeje, pero aún así los contrastes son maravillosos... ¿no los notas? ¿se te hacen x? qué pena...
A veces me dan tantas ganas de estar fuera de la tétrica oficina para sentarme o acostarme en el patio de mi casa que es particular, se moja y se riega como los demás... ay no, esa es canción... bueno, acostarme y observar las nubes, no ver si está nublado, caloso de luz o lo que sea, simplemente observarlo y ver cómo se van recorriendo las nubes, cómo se fusionan con otras, cómo se asoman las ventanitas al cielo cuando se esparcen, cómo van apareciendo las estrellas... de veras que vale la pena, inténtalo.



























